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Los Garífunas

De acuerdo a fuentes históricas, en 1655 naufragaron frente a las costas de la isla San Vicente dos buques españoles que transportaban esclavos desde África. Los africanos náufragos se refugiaron en el terreno montañoso de la isla. Los documentos británicos que registran el evento, mencionan otro naufragio ocurrido años mas tarde, en 1675; durante la misma época comenzó la fuga de esclavos desde las islas vecinas hacia San Vicente, especialmente desde las plantaciones coloniales de Barbados. San Vicente y Dominica se convirtieron en territorios neutrales en manos de los caribes.

 

Los recién llegados africanos convivieron con los caribes insulares a cuya sociedad se integraron parcialmente participando, inclusive de las incursiones guerreras de aquellos. En pocos años adoptaron sus costumbres, estructuras familiares y su lenguaje, el igñeri. Los europeos que se establecieron paulatinamente, trajeron más africanos como esclavos para que realizaran la mayor parte del trabajo, especialmente agrícola. Los Caribes isleños opusieron resistencia en defensa de sus islas pero solamente lograron conservar dos, Dominica y San Vicente conocida en aquel entonces bajo los nombres de Yolome o Yurume.

Los europeos en su afán por consolidarse en la región, continuaron atacando poblados, con frecuencia haciendo cautivos, en su mayoría africanos, que luego eran puestos a trabajar como esclavos. Muchos de los africanos, adoptaron la forma local de vida, tomaron mujeres caribes por esposas y establecieron sus propias familias. Algunas de las costumbres africanas se preservaron y se mezclaron con las costumbres caribes. Como producto de esta unión se origina una población nueva, que comenzó a competir por la tierra y el poder con los caribes.

Actualmente, en Honduras, Guatemala y Belice, se les conoce como Garífunas y en la isla de Dominica como Karaphuna, la cual se acerca más a la palabra original con la que se les denominaba. Mas correctamente, se llaman Garinagu.

Hacia 1750 los caribes negros de San Vicente eran numerosos y bastante prósperos. Tenían cabecillas guerreros, algunos con varias esposas. Los hombres se dedicaban a la caza y a la pesca y viajaban a las islas cercanas para cambiar tabaco y canastas por armas, municiones y otros artículos manufacturados en Europa.

Las mujeres realizaban labores domésticas y la mayor parte del trabajo agrícola. Algunas familias iniciaron el cultivo del algodón para exportar, utilizando esclavos africanos capturados para complementar la mano de obra de las mujeres. Para entonces se instalaron en San Vicente los colonos franceses y no había suficiente tierra para todos, lo que pronto genero problemas. En realidad para los caribes resultaba ventajoso comerciar con los franceses, no solo en San Vicente, sino también en las islas vecinas: Martinico, Santa Lucia y Granada.

En 1763, los ingleses comenzaron a llegar a San Vicente en mayores cantidades y durante los años siguientes, emplearon todas las artimañas para lograr que los Garífunas cedieran sus tierras fértiles para sembrarlas con caña de azúcar. Intentaron la persuasión, el ardid, la compra y por ultimo los provocaron hasta llegar a la guerra declarada. Los franceses interesados en desplazar a los ingleses de sus dominios en el caribe, simpatizaron con los negros y les ayudaron a librarse de su enemigo en común.

En 1775, los ingleses decidieron terminar el conflicto y apropiarse de toda la isla de San Vicente mediante el uso de una mayor fuerza militar. De acuerdo a fuentes históricas, sus propios esclavos les ayudaron a combatir a los caribes negros, pues aceptando el punto de vista de sus amos, tenían un gran temor a los que consideraban gente "primitiva". Hacia el verano de 1796, los franceses se rindieron, pero los negros caribes continuaron la lucha. Los ingleses quemaron sus casas, sus canoas y sus siembras; entonces los caribes, enfermos y casi muertos de hambre, también se rindieron. Un total de 4644, entre hombres, mujeres y niños, fueron capturados y enviados a la isla de Balliceau hasta que se decidiera su destino. Mientras estuvieron allí, bajo precarias condiciones de vida, más de la mitad murió, probablemente de fiebre amarilla.

En abril de 1797, los Garífunas fueron expulsados de San Vicente y conducidos en un convoy naval británico hacia la isla de Roatán. Aunque los ingleses los dejaron con provisiones de boca, utensilios, anzuelos y cordeles, esquejes y semillas, debió ser difícil para ellos limpiar la tierra y sembrar antes de que comenzara la estación de lluvias (la época lluviosa comenzaba en aquel entonces entre la ultima semana de abril y la primera de mayo), débil y desmoralizados por la larga travesía los Garífunas pidieron a los españoles que los trasladaran a tierra firme, solicitud que fue atendida el 19 de Mayo de 1797.

Con esto adquirieron los españoles una fuerza de trabajo adicional, pues una vez que los Garífunas se establecieron en Trujillo, los hombres trabajaron como soldados y pescadores. También desbrozaron tierras a fin de que las mujeres pudieran sembrar y cosechar alimentos para el autoconsumo y la venta. De este modo proporcionaron suficientes alimentos para toda la población europea de la costa, la cual había estado a punto de morir de inanición, debido a que no sabían cómo producir alimentos en el trópico y sus cultivos tradicionales no se adaptaban a los suelos ácidos de la región.

Poco después de llegar a Trujillo, algunos hombres exploraron la costa en dirección a Belice y hacia Nicaragua. El árbol de Campeche (o palo de tinte) y la caoba eran los principales artículos de exportación. Los ingleses, dedicados al corte de madera, les agradó darle trabajo a los Garífunas que se aventuraran por Belice.

Los misquitos, por ese entonces, llamados también Zambos, que vivían al este de Trujillo en el territorio conocido como la Mosquitia, eran aliados de los ingleses y enemigos declarados de los españoles. Amistosos con los Garífunas, les ofrecieron consejos y ayuda. Hacia 1807, los Garífunas tuvieron desacuerdos con el régimen español y muchos de ellos abandonaron Trujillo, estableciendo aldeas en la "costa arriba" hasta la altura del Río Patuca y quizás más allá.

Aunque en algunos relatos históricos se menciona que a la llegada de los Garífunas a Trujillo, el número de éstos ascendía a más de 3500 miembros, las ultimas investigaciones señalan que fueron poco más de 2500. En la actualidad es uno de los grupos étnicos más numerosos que habitan las costas hondureñas. Su integración en todos los aspectos de la sociedad ha sido exitosa y su contribución cultural a enriquecido nuestra ya variada gama cultural.

Los Chortis

Según los historiadores Lardé y Larín, los Chortís - por su filiación etnolingüística son descendientes directos de los Mayas, responsables de la cultura de Copán, Quiriguá y demás ciudades australes del viejo imperio.

Los científicos comparten la idea de que los Chortís son de la familia maya y de la rama lingüística chol. Culturalmente y lingüísticamente, los Chortís están emparentados con los chontales de Tabasco y con los choles de Chiapas (México). Los Choles y los Chortís ya se habían separado antes de la conquista española; los primeros se dirigieron hacia el noroeste y los segundos permanecieron en la región original.

 

Según fuentes antropológicas e históricas, los Chortís son el resultado de la fusión de diferentes pueblos. Los pipiles fueron uno de estos pueblos que influyeron decisivamente en la región pues, por la introducción del mercado, minaron toda la antigua estructura de circulación de bienes reglamentada por costumbres ligadas al parentesco. El signo de esta convivencia entre pipiles y chortís continuó por muchos siglos, al cabo de los cuales estos pueblos fueron absorbidos por la cultura Maya. El aparecimiento del dialecto chortí dentro del idioma chol, fue el resultado del encuentro con otros pueblos.

No se sabe a ciencia cierta si fueron los Chortís quienes edificaron Copán el hecho históricamente cierto y, al mismo tiempo, incuestionable es que, en la época de la conquista castellana (1530) los Chortís habitaban Copán y comarcas circunvalantes y que su Ajav o Rey se opuso tenazmente a las fuerzas expedicionarias que comandaban Hernando de Chávez y Pedro Amalín.

Los estudios recientes reflejan que Copán, como centro cultural fue el asiento de la civilización del antiguo imperio Maya. Los Chortís muy bien pueden ser descendientes directos de la población que habitaba Copán antes de la conquista y su lengua puede ser, en lo fundamental, la misma que se hablaba en el antiguo Copán.

La disminución progresiva de la población Chortí comenzó, al igual que otros pueblos indígenas del país, en el siglo XVI, con el inicio de la colonización, ya que el sistema español de repartimiento y encomiendas afectó seriamente a las poblaciones indígenas. Los malos tratos y los vejámenes cometidos contra los indios por parte de los encomendadores y corregidores, más las enfermedades adquiridas en los trabajos de añil y las epidemias de viruela y sarampión, provocaron considerables estragos en las comunidades indígenas.

En Guatemala, los Chortí en su mayoría son bilingües, chortí-español, a excepción de algunas mujeres ancianas que solo hablan chortí. En Honduras los chortís se ubican principalmente en el departamento de Copán; la lengua se ha perdido y han adoptado en un 100% la lengua española. Según datos extraoficiales la población chortí de Guatemala, donde se ubica el centro cultural de este grupo, se estima actualmente en unos 55000 individuos. En el lado hondureño, además de la lengua, han perdido también el traje tradicional y gran parte de su cultura; todo lo contrario a los chortís guatemaltecos que lo lucen a diario y han logrado preservar mucho de su cultura ancestral. Sobre la base de esto nombraremos a los chortís hondureños: campesinos de tradición chortí. En Honduras su población se aproxima a los 4200 habitantes localizados principalmente en el departamento de Copán.

 

El Aspecto Religioso

Entre los campesinos de tradición chortí, las ideas religiosas no son necesariamente un reflejo fiel del pasado indígena. Al momento de la conquista, los españoles exterminaron sistemáticamente a los representantes de la clase sacerdotal, quienes se llevaron a la tumba innumerables secretos y un conocimiento profundo de su antigua religión. Los que sobrevivieron, son los que mezclaron sus antiguas creencias religiosas con elementos de la religión católica.

Debemos considerar que la religión chortí precolombina y la religión católica tienen afinidades. Ambas conocen el bautismo, la confesión, el peregrinaje, el uso del incienso y la idea del sacrificio. Los campesinos de tradición chortí reúnen en una misma devoción a la diosa de la tierra y a la virgen María. Si bien se muestran reacios al matrimonio, tal como lo concibe el catolicismo, no se oponen en cambio al bautizo de sus hijos, según el rito cristiano. Dicho sacramento permite que un ser - que no es nada al nacer, se transforme de pronto en una persona. Este sentimiento es reforzado por el uso, durante la ceremonia, de agua, aceite y sal, elementos que ellos relacionan con las ofrendas que hacen honor a sus divinidades.

Cada comunidad tiene un santo patrono a quien rinden culto y que generalmente es guardado celosamente en la iglesia de la comunidad o custodiada por particulares devotos o cofradías. El origen de algunos santos permanece un tanto oscuro, lo que aumenta su poder. El santo patrono de una comunidad esta directamente asociado con los ritos agrarios. El Chaac, la lluvia y Panahturo, el viento, son dirigidos por el Arcángel San Miguel, quien determina el clima y la frecuencia de las precipitaciones. La virgen María, quien es también la guardiana del maíz, ayuda a los dioses cuando vierten el agua de sus calabazas, la cual cae en forma de lluvia sobre la tierra.

El dios del sueño es masculino para los hombres y femenino para las mujeres. Acompaña con frecuencia al dios de la muerte. El deseo de dormir en pleno día es funesto, pues significa que el dios de los sueños esta tratando de hundir a su víctima en su sueño que puede ser fatal. El mismo deseo no representa ningún peligro cuando se presenta de noche. El dios de la muerte, que es a la vez masculino y femenino, tiene la apariencia de un esqueleto envuelto en un lienzo blanco. Esta armado con un bastón largo, con un cuchillo de hueso en la punta. Invisible para todos los demás se presenta bajo esta forma siniestra ante los ojos del que va a morir. Los espíritus de los muertos a veces atacan a los vivos, por este motivo hay que ofrecerles, simbólicamente de beber y de comer (ayote en miel, que en lengua chortí es - tzinkin; comida de los muertos) especialmente el 2 de noviembre, día de los difuntos.

La cruz del pueblo es una estación de oraciones, ante la cual se detienen para cumplir ciertos ritos. La cruz puede ayudar a un enfermo a recobrar su salud; por eso es tan importante la fiesta del 3 de mayo (día de la cruz), durante la cual las cruces de la región son adornadas con flores, frutas y mazorcas del maíz. El cementerio alberga no solo cadáveres y objetos rituales, sino también espíritus malignos. Es el refugio natural del dios de la muerte. Los sacrificios humanos fueron suprimidos, pero los campesinos de tradición chortí todavía presentan ofrendas a sus dioses. Se ofrece plantas como maíz y calabazas, en pago a los espíritus protectores de la comunidad. Se quema copal para destruir las impurezas del alma y del cuerpo.

Durante una celebración religiosa se come carne de pollo y jolote (pavo); se vierte la sangre de esos animales sobre el altar o se lanza hacia los 4 puntos cardinales. Los ancianos afirman que sus abuelos contaban que la serpiente y la rana estaban asociadas con la lluvia, por consiguiente, con la fecundidad. También que en sus prácticas los brujos evocaban a la lechuza y al buitre.

 

La Lengua Chorti

Según las fuentes científicas, el pueblo chortí es uno de los más antiguos, dentro de la familia Maya-Quiché, lo que confirma el arcaísmo de su idioma. El chortí, en Honduras se considera una lengua muerta; los únicos lugares en donde se puede estudiar es en los pueblos guatemaltecos de Jocotán y Camotán, donde se manifiesta el idioma chortí en su expresión más pura, aunque ya han adoptado un amplio vocabulario en español. En Honduras aun se pueden encontrar algunos vestigios de esta lengua en las comunidades de El Paraíso, Carrizalón y Ostumán. La lengua nativa es el "tcor ti" (en español chortí). El español es actualmente la lengua comercial por excelencia, ya que la emplean en los mercados para negociar con los ladinos e inclusive hasta entre ellos mismos durante la compraventa. En el caso concreto de Honduras, en todas las comunidades visitadas sólo se encontraron algunas ancianas que manifestaron hablar chortí, por lo que podemos concluir que la lengua chortí, en Honduras, ha muerto y que lo que subsiste es el recuerdo de una lengua viva hasta hace algunas décadas. Algunos ancianos manifiestan interés por la revitalización socio-cultural, partiendo de que, no todo esta perdido si al otro lado de la frontera nuestros hermanos aun conservan viva su cultura, que es también la nuestra.

 

Productiva y Alimentación

El maíz y los frijoles son los únicos alimentos considerados absolutamente indispensables y probablemente, tenga mayor importancia que los restantes cultivos domésticos juntos. Tanto para los chortís de Guatemala como para los de Honduras, las tortillas de maíz y los frijoles simbolizan el alimento y sus nombres ancestrales (entre los chortís de Guatemala) significan comida. La caña de azúcar parece ser casi tan importante como el maíz, pues muchas familias locales destinan una tercera parte o la mitad de sus tierras a su cultivo.

La importancia de animales domésticos es mucho menor. Si se excluye a las gallinas y jolotes (pavos), su uso y cuidado parece ser una actividad ocasional, que requiere escasa atención y planificación; los animales de carne comestible están considerados como una fuente de alimentación secundaria. Son pocos los que comen carne o subproductos animales, pues en su mayoría suelen venderlos a los ladinos y de esta manera agenciarse un poco de dinero para cubrir otras necesidades básicas.

Los Mayas

 

Maya, grupo de pueblos indígenas que pertenecen a la familia lingüística maya o mayense y que tradicionalmente han habitado la parte occidental del istmo centroamericano, en los actuales estados mexicanos de Yucatán, Campeche, Quintana Roo (península de Yucatán), Tabasco y este de Chiapas, en la mayor parte de Guatemala y en algunas regiones de Belice y Honduras, zona comprendida en Mesoamérica. Los mayas no conformaron una cultura homogénea, ya que los distintos grupos, al parecer un total de 28, tenían su propia lengua, aunque todos ellos compartían los ámbitos económico, artístico, religioso e intelectual.

 

 

TERRITORIO

El pueblo maya ocupó un vasto territorio: 900 km de norte a sur, desde la costa norte de Yucatán hasta la del Pacífico, y 500 km de noreste a suroeste, entre la desembocadura del río Usumacinta y el golfo de Honduras. Se distinguen, al menos, tres grandes zonas, cada una de ellas caracterizada por formas culturales específicas y una trayectoria histórica definida: las Tierras Altas de Guatemala y El Salvador, en la costa del Pacífico; las Tierras Bajas del Sur, en los actuales estados de Tabasco, noreste de Chiapas y sur de Campeche, y las Tierras Bajas del Norte, la actual península de Yucatán.

 

HISTORIA

Desde un punto de vista histórico, la civilización maya comprende tres periodos: el periodo preclásico o formativo, que comenzó, cuando menos, hacia el 1500 a.C.; el periodo clásico, que duró entre el 300 y el 900 d.C.; y el periodo posclásico, desde el 900 hasta la llegada de los españoles a principios del siglo XVI. Éstos se dividen a su vez en antiguo, medio y reciente, y existen otras subdivisiones suplementarias, como protoclásico, clásico tardío o protohistórico.

Durante el preclásico, la costa del Pacífico y las tierras altas desarrollaron la herencia olmeca; los contactos entre ambas culturas es evidente en la construcción de grandes edificios al comienzo de su historia. Sin embargo, fue en el periodo clásico cuando comenzó el esplendor y el progreso de esta civilización. Se construyeron grandes centros ceremoniales como Uaxactún y Tikal (Petén, Guatemala) y los mayas extendieron su influjo por las tierras bajas centrales y meridionales, donde construyeron otras ciudades como Palenque y Yaxchilán (Chiapas, México), Quiriguá (Guatemala) o Copán (Honduras). Estos centros fueron abandonados por razones todavía no comprobadas a mediados del siglo IX, aunque se cree que fueron factores de tipo cultural: riesgos de graves hambrunas, fragmentación política, interrupción de las redes comerciales, guerras e invasiones. Algunos de sus habitantes decidieron emigrar al norte de Yucatán.

Se inició así el periodo posclásico, en el que a partir del siglo XI se hizo presente la influencia de los toltecas, con la migración de los itzáes, procedentes del valle de México, una influencia que afectaría especialmente al gran centro ritual de Chichén Itzá. Por entonces se consolidó la Liga de Mayapán, alianza de los jefes de esta ciudad y los de Chichén Itzá y Uxmal, liga que dominaría la península de Yucatán durante dos siglos. Durante algún tiempo se preservó la paz, pero tras un periodo de guerra civil y de revolución, las ciudades fueron de nuevo abandonadas. Sólo quedó Mayapán, que continuó ejerciendo una clara hegemonía sobre los pequeños señoríos independientes que se habían formado.

Los primeros contactos de los mayas con los españoles tuvieron lugar en el año 1511, cuando desembarcó en sus costas Jerónimo de Aguilar. Posteriormente, en 1517, Francisco Hernández de Córdoba navegaría por la costa de Yucatán.

 

ORGANIZACIÓN POLÍTICA, ECONÓMICA Y SOCIAL

La agricultura constituyó la base de la economía maya desde la época precolombina y el maíz es su principal cultivo. Sus técnicas combinaban formas muy arcaicas con otras muy elaboradas, como la irrigación, el drenaje o el aterrazamiento. Los mayas cultivaban también algodón, frijol, chile, tomate, camote (batata), yuca, cacao y otras especies comestibles. Las técnicas del hilado del algodón, la lana y el ixtle (obtenido de la yuca), además del tinte y el tejido, consiguieron un elevado grado de perfección. Los mayas utilizaban dos tipos de telares: el de cintura y, con menor frecuencia, el de estacas. A través de los motivos de los tejidos las mujeres mayas transmitían mitos y símbolos de sus respectivos pueblos. Como unidad de cambio utilizaban las semillas de cacao y las campanillas de cobre, material que empleaban también en los trabajos ornamentales, al igual que el oro, la plata, el jade, las conchas de mar y las plumas de colores.

Los mayas formaban una sociedad muy jerarquizada. Estaban gobernados por una autoridad política, el Halach Uinic, jefe supremo, cuya dignidad era hereditaria por línea masculina, y el Ah Kin,sumo sacerdote. El jefe supremo delegaba la autoridad sobre las comunidades de poblados a jefes locales o bataboob, capataces de explotación agrícola que cumplían funciones civiles, militares y religiosas. La unidad mínima de producción era la familia campesina, que cultivaba una milpa, parcela desbrozada sin la tala de árboles, ya que para los mayas los árboles, en especial la ceiba, eran sagrados.

 

ARTE Y ARQUITECTURA

La cultura maya produjo una arquitectura monumental, de la que se conservan ruinas en Palenque, Uxmal, Mayapán, Copán, Tikal, Uaxactún, Quiriguá, Bonampak y Chichén Itzá. Estos grandes recintos eran ciudades y no sólo importantes centros ceremoniales. Conviven varios estilos arquitectónicos, entre los que destacan el Río Bec (pequeñas columnas adosadas, dameros y cruces añadidos a los mascarones de las fachadas) y el Puuc (obra en paramento y mosaico en la parte superior de las fachadas), cada uno con características de ingeniería y ornamentación propias.

La distribución de las ciudades consistía en una serie de estructuras piramidales, la mayoría de las veces coronadas por templos o cresterías labradas, agrupadas alrededor de plazas abiertas. Las pirámides escalonadas estaban recubiertas con bloques de piedra pulida y por lo general llevaban tallada una escalinata en una o varias de sus caras. La infraestructura de las pirámides estaba formada habitualmente por tierra y piedras, pero a veces se utilizaban bloques de piedra unidos con mortero.

Aunque en la actualidad representa una excepción, se cree que el templo de las Inscripciones de Palenque, que aloja la tumba del rey Pacal, puede no ser el único monumento de uso funerario que se construyó en la cultura maya. El tipo más común de construcción consiste en un núcleo de escombros o piedra caliza partida, mezclada con hormigón o cemento, y recubierta con piedra pulida o estuco. Las paredes de piedra se edificaban, por lo general, sin mortero. La madera se utilizaba para los dinteles de las puertas y para las esculturas. Su gran hallazgo técnico fue el sistema de la falsa bóveda por aproximación de filas de bloques de piedra, para cubrir espacios alargados o estrechos, que concluyen en el característico arco maya, del cual existen 10 tipos diferentes. Las ventanas eran poco frecuentes, muy pequeñas y estrechas. Los muros interiores y exteriores se pintaban con colores vivos, en especial el azul y el rojo. Se dedicaba especial atención a los exteriores y se decoraban profusamente con esculturas pintadas, dinteles tallados, molduras de estuco y mosaicos de piedra. Las decoraciones se disponían generalmente en amplios frisos que contrastaban con franjas de ladrillos lisos. Las viviendas de los comunes se parecían seguramente a las chozas de adobe y techumbre de ramas que todavía hoy se pueden apreciar entre los mayas contemporáneos. Véase Arte y arquitectura mayas.

 

ESCRITURA

Los pueblos mayas desarrollaron un método de notación jeroglífica y registraron su mitología, historia y rituales en inscripciones grabadas y pintadas en estelas, en los dinteles y escalinatas, y en otros elementos arquitectónicos.

Los escritos de los antiguos mayas se realizaban también en códices de papel amate (corteza de árbol) o en pergaminos de piel de venado curtida. Sólo existen tres muestras de estos códices: elCódice de Dresde, a través del cual es posible conocer la astronomía y la religión de los antiguos mayas, actualmente en la biblioteca de la ciudad de Dresde; el Códice Peresiano, también llamadoCódice de París por encontrarse en la Biblioteca Nacional de la capital francesa, también de carácter astronómico; y el Códice Tro-cortesiano (a veces denominado Códice Matritense maya), de carácter mágico-religioso, y que, como su nombre indica, consta de dos fragmentos diferentes que estuvieron separados durante siglos; hoy se encuentra en el Museo de América de Madrid.

A partir del siglo XVI se realizaron numerosas compilaciones en la lengua maya, pero con alfabeto latino, ya que los nobles mayas lo aprendieron desde los primeros años de la conquista española. Destacan obras religiosas (el Popol Vuh o los libros de Chilam Balam), obras políticas (Rabinal Achi, el único texto dramático indígena prehispánico que se conserva), obras enciclopédicas (Libro de los Bacab) o de canciones y poemas (Cantos de Dzitbalché). La obra del obispo fray Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán, ha resultado una fuente importantísima para descifrar la grafía maya.

 

ASTRONOMÍA Y CALENDARIO

Entre los mayas, la cronología se determinaba mediante un complejo sistema calendárico y matemático. El calendario de los mayas, que se remonta probablemente al siglo I a.C., se basaba en una doble contabilidad: el ritual o tzolkin (de 260 días) y el solar o haab (de 365 días). En el calendario solar, el año comenzaba cuando el Sol cruzaba el cenit el 16 de julio; 364 días estaban agrupados en 28 semanas de 13 días cada una, y el Año Nuevo comenzaba el día 365. Además, 360 días del año se repartían en 18 meses de 20 días cada uno. Las semanas y los meses transcurrían de forma secuencial e independiente entre sí. Sin embargo, comenzaban siempre el mismo día, esto es, una vez cada 260 días, cifra múltiplo tanto de 13 (para la semana) como de 20 (para el mes). Un ciclo de 52 años solares o de 73 rituales sumaban 18.980 días y se denominaba ‘rueda calendárica’.

El calendario maya, aunque muy complejo, era el más exacto de los conocidos hasta la aparición del calendario gregoriano en el siglo XVI. La unidad más simple era el día o kin; un total de 20kines componían un uinal; 18 uinales, un tun (360 días); 20 tunes, un katún (7.200 días) y así sucesivamente. Los finales de katún eran especialmente conmemorados. Véase Astronomía maya.

Para representar los números, los mayas utilizaban un doble procedimiento: usaban una combinación de barras y puntos propios de un sistema vigesimal, es decir, con base en el número 20, o figuraban cabezas humanas, cada una de las cuales representaba las cifras comprendidas del 1 al 13. En los dos sistemas se utilizaba el cero.

 

MITOLOGÍA Y RELIGIÓN

A lo largo de los siglos la evolución de la religión y la mitología maya hizo referencia al mundo de los poderes a los que se rendía culto. Durante los periodos preclásico y clásico se centraba en el culto a un gran número de dioses de las fuerzas de la naturaleza y a los cuerpos celestes. Algunas de sus deidades supremas eran: Kukulcán, dios de los vientos, la guerra, la muerte repentina y los sacrificios humanos, versión maya del dios azteca Quetzalcóatl; Chac, dios de la lluvia; Itzamná, dios de los cielos y el saber; Ixchel, esposa de Itzamná, diosa de la luna y protectora de las parturientas; Hunab Ku, deidad única; Ixtab, diosa del suicidio, y Ah Puch, dios de la muerte. Otras deidades destacadas eran: Ah Mun, Chac Mool, Bacab, Kinich Ahua y Ah Mucen Cab.

Durante el periodo posclásico, con el advenimiento de Mayapán, las imágenes adquirieron personalidad física y el panteón se jerarquizó. Característico de los mayas era su total confianza en el control de los dioses respecto de determinadas unidades de tiempo y de todas las actividades del pueblo durante dichos periodos. El sumo sacerdote desempeñaba un papel fundamental; asimismo, los encargados de los cálculos calendáricos y de adivinación (Ahau can mai), los sacrificadores (Ah Nacon) y los agoreros (chilanes).

Uno de los rituales mayas más importantes era el juego de pelota, practicado en un recinto que se edificaba en la mayoría de los centros ceremoniales. Este juego reproducía el movimiento anual de los cuerpos celestes, en especial el Sol.

 

En el occidente del Pais se encuentran las Ruinas de Copán, las cuales permiten conocer lo que fue la civilización maya.

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